María Torcoroma Álvarez Barbosa nunca había subido a un avión. A sus 58 años, la comerciante del municipio de Río de Oro, sur del Cesar, enfrentó con temor lo que sería su primer vuelo, impulsada únicamente por el deseo de regresar pronto a casa, donde la esperaban su hijo y su nieto para celebrar sus cumpleaños.
Días antes, María había viajado por tierra desde Ocaña hasta Cúcuta junto a su sobrina Piedad, con el propósito de acompañar a su hermano, quien había sido sometido a una intervención quirúrgica. El regreso sería diferente: más rápido, le dijeron, y así podría llegar a tiempo para organizar la celebración familiar.
Aunque dudó en varias ocasiones antes de abordar la aeronave, finalmente aceptó. Ya en el avión, envió una fotografía a sus familiares. En ella se le veía nerviosa. Manifestó sentirse mal de salud, por lo que su sobrina y otros allegados la llamaron por videollamada para tranquilizarla.











