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El idioma de los muertos

Por Martín Mendoza Mientras la muerte es considerada el fin de la existencia por la mayoría de gente, para Juan Carlos Herrera, fiscal 177 de la Subunidad de Apoyo a la Unidad Nacional de Fiscalías para Justicia y la Paz, esta es apenas el principio de su dispendioso trabajo. Este funcionario y un equipo interdisciplinario […]

El idioma de los muertos

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Por Martín Mendoza

Mientras la muerte es considerada el fin de la existencia por la mayoría de gente, para Juan Carlos Herrera, fiscal 177 de la Subunidad de Apoyo a la Unidad Nacional de Fiscalías para Justicia y la Paz, esta es apenas el principio de su dispendioso trabajo.
Este funcionario y un equipo interdisciplinario de la Fiscalía tienen la difícil misión de ubicar, exhumar e identificar a las personas que han sido reportadas como desaparecidas forzadamente en Cesar y La Guajira, dentro del marco del conflicto armado (víctimas de paramilitares y guerrilla hasta julio de 2005- cuando entró en vigencia la Ley de Justicia y Paz).
“No perseguimos responsables buscamos a las víctimas”, precisa Herrera, desde su oficina en el edificio Gran Colombiano de Valledupar, a pocos metros de las salas de audiencias donde muchos exparamilitares han versionado sobre cómo asesinaron a sus víctimas y las enterraron en fosas, las mismas que hoy son rastreadas por los equipos de exhumación.
A Juan Carlos, los restos podridos y calaveras no lo inmutan, ya con 300 diligencias de exhumaciones durante de tres años se ha acostumbrado a convivir con los vestigios de la muerte e incluso aprovecha los que estos le dicen para avanzar en sus investigaciones.
“Los huesos hablan, a veces por ejemplo, encontramos un cuerpo femenino con la ropa interior a la altura de las rodillas, esto nos dice que esa mujer antes de morir pudo haber sido abusada sexualmente”, indicó.
Es tan asombrosa la comunicación con los restos óseos que estos le dicen si sufrían de alguna enfermedad y además cual era su sexo.
“La cintura pélvica nos muestra el sexo. El sacro y los coxales si usted los une dependiendo de la figura muestra si se corresponde a un hombre o una mujer”, dijo Herrera al referirse a los casos en que buscando restos de hombres se ha encontrado con femeninas y le ha tocado reorientar su investigación.
En ocasiones las víctimas, según las fuentes, fueron asesinadas  con “armas blancas” y los peritos se encuentran conque los huesos presentan orificios de armas de fuego.
“En estos casos levantamos esa fosa, pero seguimos buscando el cuerpo que salimos a buscar y abrimos otra investigación con el hallazgo”, puntualizó.
A través de la ropa las víctimas también les hablan a los investigadores.
“Por prendas nosotros no identificamos a nadie, ni siquiera el sexo. Si tiene prendas femeninas no quiere decir que sea una mujer, puede ser el caso de un travesti por ejemplo”, sin embargo, el Fiscal aclara, las ropas son piezas importantes para el proceso de investigación.

Rastreo de fosas
El primer paso para ubicar una fosa, comienza con las fuentes, que pueden ser los familiares de las víctimas y los presos que no están en Justicia y Paz, pero que buscan rebaja de pena.
La tercera fuente son postulados en Justicia y Paz, desmovilizados de los frentes ‘Juan Andrés Álvarez ‘y el ‘Mártires del Cesar’- bloque norte de las Auc. Allí se agrupaban la mayoría de responsables de las desapariciones a cargo del fiscal 177.
“Hacemos contactos con el Inpec para que nos envíen los presos, con el Ejército para que nos asegure la zona, con la Policía para que nos preste la seguridad permanente”, así cuenta Juan Carlos que garantiza la seguridad del equipo de exhumación, conformado por antropólogo, fotógrafo, topógrafo, auxiliar de campo y policía judicial.
Al llegar a la fosa escavan la tierra y sacan el cadáver, que es embalado y rotulado, para ser enviado a los laboratorios del CTI en Barranquilla,  si está esquelitizado; al Instituto de Medicina Legal con sede en Valledupar, si el cuerpo tiene tejido (carne, músculo o grasa).´
“Con los exámenes médicos antropológicos, estudios de odontología y genéticos identificamos y así termina nuestra misión”
Con este procedimiento, hay 175 restos exhumados por identificar  y 61 ya han sido entregados a sus familias. Pero la tarea continúa, con 1.920 personas desaparecidas forzadamente en Cesar y La Guajira, en marco del conflicto.

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