En las sillas de las afueras del Hospital Rosario Pumarejo de López de Valledupar, Isabel Viana Padilla optó por sentarse con el cuerpo sin vida de su sobrina de un año y once meses de edad, Mónica Luz Viana Viana, luego de que por más de cuatro horas ni el centro asistencial ni en el Instituto de Medicina Legal recibieran el cadáver.
La menor, que al parecer tenía un mal congénito, se levantó cerca de las cinco de la mañana de ayer llorando, buscando el consuelo de la madre, y mientras era atendida por la abuela que la cuidaba falleció. El hecho ocurrió en la finca ‘Las Garzas’ ubicada a las afueras de esta ciudad.
“La niña despierta llorando, llamando a la mamá y de repente se desmayó en los brazos de la abuela y cuando le quiso colocar una bomba para la respiración, murió”, dijo la tía de la menor, Isabel Viana Padilla.









