JUDICIAL

‘El dinero no repara la muerte de mi hija’

Más de cinco años han pasado desde el asesinato de Nixa Marbeli Martínez Cáceres, una protagonista más de los ‘falsos positivos’ ordenados por militares en una época marcada con sangre y dolor en la historia del Cesar.

‘El dinero no repara la muerte de mi hija’

‘El dinero no repara la muerte de mi hija’

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Miriam Cáceres sintió la esperanza para hacer justicia cuando un fiscal especializado en Derechos Humanos le dijo que su caso sentaría un precedente en la historia de los asesinatos extrajudiciales que miembros del Ejército cometieron  y que en el país se conocieron como falsos positivos.

Su hija, fue bautizada como Nixa, por una reina de Venezuela.  Nixa Marbelis Martínez Cáceres de 15 años, era estudiante de décimo grado en el Colegio Upar, y unos meses antes de su asesinato había sido atropellada por un carro, accidente que por poco le quita la vida, pero los médicos pudieron devolverle la salud aunque con secuelas físicas. De manera que tuvo que asistir a un tratamiento riguroso y en esas estaba cuando desapareció.

En un consultorio cercano al Parque Rojo del barrio Sicarare estaban Miriam y Nixa el 27 de mayo de 2008, a las 10 de la mañana, recibiendo la atención de una odontóloga, cuando la joven fue enviada a una droguería para comprar unos guantes. Pasaron varios minutos y la niña no apareció, la búsqueda comenzó de inmediato.

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