Cerca de las siete y media de la noche en un día como hoy pero del año 2017, mientras la extrañeza se apoderaba de la familia Soto Ariño, ubicada en una residencia al norte de Valledupar, del otro lado del departamento del Cesar, conductores y viajeros que circulaban en cercanías del corregimiento Cañaveral del municipio de San Juan, La Guajira, eran espectadores de un estruendoso crimen.
Se trataba del cuerpo sin vida del arquitecto Jaime Soto Guerra, quien fue hallado al interior de su camioneta Toyota Prado de placas MCT-515, color blanco, con un impacto de bala con arma con arma de fuego, cometido por un número no identificado de personas, que aún gozan de impunidad.
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