María Camila Urango Rodríguez, una joven de 24 años natural del corregimiento de Badillo, pero residente en Valledupar, era una joven que sus amigos la describen como extrovertida, sonriente, alegre y confiable, que ya hoy partió del mundo terrenal. Esta muerte ha sido dolorosa para su familia, personas cercanas, y la comunidad en general que ha rechazado la monstruosa forma de cómo acabaron con la vida de esta madre de una niña de tres años.
La joven, quien estudiaba en el Sena y trabajaba en una casa de apuestas en Valledupar, el pasado sábado 13 de abril se encontraba en Badillo disfrutando con sus familiares y departiendo con sus amigos de infancia. La mañana del domingo 14 de abril decidió regresar a Valledupar llegando hasta la residencia donde vivía en compañía de su mamá y hermanita, situada en el barrio Mareigua, donde luego de hablar con su madre, la señora Rosangela Rodríguez, decidió descansar y al llegar la noche, quiso salir a distraerse llegando hasta un establecimiento del barrio San Martín, donde departió con varios amigos.
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