Las próximas elecciones de Juntas de Acción Comunal (JAC) y Juntas de Vivienda Comunitaria del 26 de abril dejaron al descubierto en Valledupar y el Cesar un viejo conflicto de barrio: libros de afiliados que deberían estar abiertos hasta el 10 de abril, pero son manipulados o retenidos; presidentes “atornillados” en sus cargos, respuestas evasivas sobre proyectos financiados con recursos públicos y una ciudadanía que, entre la desinformación, la indiferencia y la indignación, aún no termina de apropiarse de estos espacios donde se definen obras y decisiones clave para la vida comunitaria.
“Nunca había participado, pero vi la corrupción desde la base”
Manfred Rodríguez, nacido y criado en el barrio 8 de Diciembre de Valledupar, admite que solo ahora está entrando de lleno en el mundo comunal, impulsado por lo que considera irregularidades en su barrio de origen. “Yo nunca he hecho parte, de hecho, hasta ahora es que me vengo como tratando de empapar un poco del tema porque he visto todas esas irregularidades y todo ese poco de corrupción que son la base de la corrupción, porque siempre han estado los mismos, siempre han montado a los que ellos han querido”, contó a EL PILÓN.
Según Rodríguez, el corazón del problema está en el libro de afiliados, requisito para votar en las elecciones de JAC y que, en teoría, debe estar disponible para toda la comunidad en manos de la secretaría de la junta.









