Una historia como esta no debe repetirse, era la frase que más se escuchaba en las honras fúnebres de Sildana Maestre Maya, una mujer que murió en un acto de intolerancia, luego de una discusión con su esposo, Ricardo Molina Araújo, quien luego de una discusión, sacó su arma y disparó en varias oportunidades y según dijo en una audiencia, de manera accidental un disparo le cayó a su esposa en la cabeza.
Tal como estaba previsto, el cuerpo sin vida de Sildana fue traído a Valledupar la noche del pasado jueves y este viernes fue llevado al Palacio de Justicia en donde permaneció en Cámara Ardiente; de allí partió el cortejo fúnebre a la Iglesia Inmaculada Concepción, en donde fue recibido por el párroco Enrique Iceda, quien en su homilía hizo un fuerte llamado a la reflexión, a la unión de parejas y al respeto entre esposos.
Después de los actos religiosos, el féretro fue llevado hasta el Cementerio Central, por la calle 16, desde la iglesia hasta el parque de Las Madres, los acompañantes de la familia Maestre Maya se apoderaron de la vía para unirse a este momento de dolor.






