Un delincuente oriundo del Cesar que se había convertido en uno de los más temidos criminales buscados en el departamento del Magdalena, fue condenado a la pena principal de 39 años y 6 meses de prisión al hallarlo responsable del atentado que le costó la vida al abogado, Antonio María Rivera Movilla, en concurso con los delitos de desplazamiento forzado y hurto agravado.
La sentencia condenatoria proferida por el Juzgado Único Penal del Circuito Especializado de Santa Marta cobija a Omar Alberto Montero Martínez, alias ‘Codazzi’, nacido en el municipio de Codazzi, Cesar y radicado desde hace varios años en el Magdalena, donde según las autoridades es sindicado de una estela de hechos de impacto social, al igual que de despojar de sus tierras a campesinos del mismo departamento.
Alias ‘Codazzi’, había sido absuelto en el mismo fallo judicial por el delito de enriquecimiento ilícito, pero el Juez ordenó su captura para el pago de la condena en centro carcelario y una multa prendaria equivalente a los 600 salarios mínimos legales mensuales vigentes en favor del Estado.
La investigación contra el condenado se inició el 31 de marzo de 2003, con base en una indagación previa, según denuncia de Lenin Rivera Escolar, al dar a conocer la muerte violenta de su padre Antonio Rivera Movilla, en hechos acaecidos el 24 de febrero de ese mismo año, fecha en que un grupo de hombres armados de las Auc, se tomaron las fincas La Tocaima, Las Mercedes y San José, con una extensión que supera las mil hectáreas, ubicadas en el corregimiento de Heredia, en jurisdicción del municipio de Pedraza, Magdalena.
De estas haciendas hurtaron ganado, elementos agrícolas y una camioneta cuatro puertas marca Toyota Station Wagon de placas GYK-606 matriculada en Riohacha, La Guajira.
Alias ‘Codazzi’ quedó encantado con las haciendas, por lo que a través de recados citó a Rivera con insistencia a una reunión.
El 23 de febrero de 2003, Rivera salió a encontrarse con alias ‘Codazzi’ y nunca regresó. Algunos vecinos de la región dijeron que esa noche vieron al abogado bastante golpeado, y acompañado por un grupo de paramilitares que pasó por una población.
Según la Fiscalía, el abogado habría sido torturado hasta el amanecer con el fin de obligarlo para que firmara la venta de sus propiedades y como no cedió a esas pretensiones de sus captores, fue asesinado.
Dos semanas después del sepelio, los herederos de las fincas comenzaron a recibir mensajes de los ‘paras’ en los que les decían: “Tienen que vender a quienes nosotros digamos y por el precio que nosotros paguemos”.
Los Rivera sobrevivientes se escondieron, mientras que las fincas fueron saqueadas durante varios días. Las reses y maquinaria agrícola desaparecieron.






