Diecisiete materiales probatorios servirían de piezas clave a la Fiscalía General de la Nación para demostrar que, presuntamente, Luis Fernando Quiñonez Rodríguez, el taxista que transportó al sicario que mató al ganadero y abogado Efraín Calderón, participó deliberadamente en el crimen ocurrido el 18 de agosto del 2017, a las afueras de la Fundación Universitaria del Área Andina, noroccidente de Valledupar.
En audiencia de inicio de juicio realizada en la mañana de ayer en el Palacio de Justicia y que no pudo culminar, el ente acusador señaló que entre las pruebas tiene en su poder testimonios presenciales de los hechos, funcionarios de la empresa de GPS del vehículo conducido por quiñones y peritos forenses e informes que dan cuenta sobre cómo el implicado habría orquestado, junto con el sicario, la muerte de Calderón.
“Se tiene versiones de un ciudadano que estaba en la hora y lugar de los hechos, que ve a la persona que le propina las lesiones a la víctima con arma de fuego y se va caminando para abordar el taxi de vidrio polarizado que emprenden la huida en sentido sisa mientras que éste toma la placa del vehículo”, dijo la fiscal 16, Claudia Paola Fuentes, quien agregó que también tiene el registro de la empresa GPS a la que está afiliada el taxi, que informa cómo días anteriores Quiñones Rodríguez estuvo merodeando la vivienda de la víctima.










