La racha violenta en Valledupar cobró un matiz aún más doloroso tras conocerse que Óscar Eduardo Alvarado Alvino, el comerciante asesinado este martes, apenas celebraba la apertura de su restaurante El Shaddai. Lo que inició como una apuesta por el emprendimiento en el barrio La Esperanza terminó en tragedia cuando un sicario irrumpió en el local, segando la vida del propietario y dejando herido a un trabajador, de nacionalidad venezolana, en un hecho que evidencia la vulnerabilidad del sector comercio ante la criminalidad.
En una publicación de Instagram del 12 de febrero del presente año el restaurante anunciaba su apertura el 14 de ese mes invitando a los vallenatos a probar asados, parrilla y comida rápida venezolana.
Según las primeras versiones, Alvarado Alvino se encontraba almorzando en su restaurante, dedicado a la gastronomía venezolana, junto a uno de sus trabajadores, cuando dos hombres que se movilizaban en motocicleta llegaron hasta el lugar y, sin mediar palabra, abrieron fuego en repetidas ocasiones.
El comerciante recibió múltiples impactos de bala en el abdomen y el tórax. Aunque fue auxiliado y trasladado a la clínica Erasmo, minutos después los médicos confirmaron su fallecimiento debido a la gravedad de las heridas.
Un trabajador herido
En el mismo ataque resultó gravemente herido Luilmedes Antonio Díaz Medina, de 43 años y de nacionalidad venezolana, quien recibió un impacto de arma de fuego en el rostro. Actualmente permanece bajo atención médica con pronóstico reservado.
El restaurante El Shaddai comenzaba a posicionarse en el sector y representaba una apuesta de trabajo y esfuerzo para su propietario, quien hoy es recordado por allegados como un hombre trabajador que buscaba salir adelante con su negocio.
Inseguridad desbordada
Tras el atentado, unidades de la Policía Nacional realizaron la inspección técnica al cadáver y adelantan labores de vecindario, entrevistas y revisión de cámaras de seguridad para identificar y ubicar a los pistoleros. Las autoridades manejan como principal hipótesis que se trataría de un sicariato, aunque no se descartan otras líneas de investigación.
Este nuevo hecho de violencia vuelve a encender las alarmas en Valledupar, especialmente entre comerciantes, quienes expresan preocupación por la seguridad en la ciudad y piden mayores acciones para evitar que historias como la de El Shaddai se repitan.






