El paramilitarismo en Cesar empezó en junio de 1996 cuando 25 hombres armados se instalaron en las sabanas del Ariguaní en los límites entre Magdalena y Cesar.
Estos fueron enviados por los hermanos Castaño y por Salvatore Mancuso a petición de algunos empresarios, políticos y hacendados vallenatos.
Desde entonces, el paramilitarismo en este departamento ha causado la muerte de más de 10.000 personas entre campesinos, indígenas, integrantes de la Fuerza Pública y funcionarios del Estado.
En el 2000 se fortaleció el paramilitarismo en el Cesar con la conformación de varias facciones, entre ellas el Frente ‘Juan Andrés Álvarez’, que operó por varios años en el centro del Cesar, más exactamente en la zona minera.






