Cinco años después de la tragedia, en Atánquez, corregimiento de Valledupar, aun guardan silencio, temen, y por esa razón, nadie dice nada sobre lo que ocurrió aquella noche del 31 de diciembre de 2008, una hora antes de fundirse en los abrazos del “Feliz Año”, cuando estalló una granada y mató a cinco personas; algunos dicen que los heridos fueron 65 pero hay quienes aseguran que fueron unos 90.
El hecho se quedó en la memoria del pueblo Kankuamo, como los años de la violencia de los que acababan de salir mal heridos. Pasaron algunos años y por fin pudieron congregarse con confianza y sin miedo a las balas de fusil, sin embargo desde ese 31 de diciembre, nadie más volvió a celebrar un fin de año en la caseta Patio Fresco, ni en otro lugar en donde haya mucha gente reunida por temor a lo ocurrido ese día.
“La gente sigue teniendo miedo, los 31 se festejaba, ya no, la gente le tiene miedo a eso, prefiere quedarse en su casa, se sale un rato a la plaza, pero ya no. Nunca más volvió a ser igual y los sitios donde hay mucho tumulto la gente le da miedo, solo a los funerales no se le teme”, dijo Delvis Estrada, coordinadora de Mujeres del Pueblo Kankuamo. Todos los años se hacía una fiesta el 31 de diciembre en ese lugar, pero desde que la tragedia ocurrió, nunca más volvió a suceder, no para esa fecha.






