“Ay, mi Dios, ¿por qué?”, fue el grito que desgarró la mañana de este miércoles en el cementerio Jardines del Eccehomo en Valledupar. Era la voz de la madre de Natalia Carolina Armenta Pinto, quien le daba el último adiós a su hija, víctima de un accidente de tránsito ocurrido el pasado domingo 28 de septiembre en el barrio La Esperanza, al noroccidente de esta capital.
En medio del sepelio, una de las escenas más conmovedoras la protagonizó su tío materno, Junior Enrique Pinto Visbal, quien conducía la motocicleta el día del siniestro. Entre llanto, se acercó al ataúd y le pidió perdón a gritos: “Perdóname, Natalia”.
El dolor también se reflejó en las palabras de su padre, Julio Armenta, quien la describió como una hija ejemplar y el motor de su familia. “Nunca me imaginé que algo así pudiera pasar. Tenía tantos planes, tantos sueños… esta noticia me cambió la vida”, expresó entre lágrimas. Recordó que Natalia era la mayor de sus hijos, madre de un niño de cuatro años y parte fundamental del negocio familiar. “Siempre estaba pendiente de todos, era amable, risueña y donde llegaba dejaba una sonrisa”, añadió.











