Frente al fallecimiento de cinco menores de edad de la etnia yukpa en los resguardos Shusueye e Iroka ubicados en la vereda El Limón del municipio de Agustín Codazzi, que presuntamente fallecieron tras consumir un fruto de corozo, el sociólogo, asesor y defensor del pueblo yukpa, Eduardo Álvarez, dio otra versión de los hechos.
De acuerdo con el defensor, quien estuvo presente a la hora de entregar a Medicina Legal los hermanos de 7, 11 y 15 años que murieron en el lugar de los hechos, las víctimas no fallecieron producto de un accidente, sino que asegura “que algo les hicieron”, debido a que, según él, “Cristina, una de las víctimas de 15 años, presenta una herida en el cráneo y su vestido estaba rasgado”.
“Esto no fue un accidente, esto fue un crimen contra estos niños. No es cierto que los niños hayan consumido corozo, el pueblo indígena es cazador, recolector y ellos saben qué comer o no de la naturaleza. Creemos que alguien los obligó a comer algo y posteriormente fallecieron”, expresó Eduardo Álvarez, quien señaló esta escena como “muy dolorosa”.









