Aunque su madre le había advertido que no siguiera en malos pasos, ni se apropiara de lo ajeno para mal venderlo, y de esa manera comprar marihuana y bazuco para el consumo casi que a diario, el joven, Quides Leis Luquez Acevedo, de 23 años, según sus familiares, murió en su ley.
Pese a las dos veces que estuvo en el centro de rehabilitación y orientación al menor infractor CROMI, de Valledupar, al igual a las dos intervenciones quirúrgicas a que fue sometido en el hospital 'Rosario Pumarejo de López', a raíz de heridas a bala que recibió en medio de sus acciones delictivas este joven no quiso seguir por el buen camino.
Así lo reveló su progenitora Lucidia Amparo Acevedo Gómez, en medio del dolor que la embargaba por la temprana desaparición de uno de sus seis hijos, que según ella no quiso estudiar, pese a la insistencia de sus padres.






