Dos hombres que se hacían pasar por miembros de las Auc, ingresaron a una finca en el sur del Cesar y asesinaron al labriego Adriano Rincón Quiñones, quien se encontraba con su mamá cuando los homicidas acabaron con su vida.
Según la información, los desconocidos le exigían a Rincón Quiñones que les entregara el dinero que él supuestamente tenía guardado, pero el finquero les respondía que él no tenía ningún dinero guardado, que a ellos les habían informado mal y por consiguiente no podía hacer entrega de algo que no tenía.
Uno de los asaltantes al no encontrar eco en la exigencia económica, accionó su arma de fuego a corta distancia contra Rincón Quiñones, quien murió de manera inmediata y su cuerpo quedó tendido en la parte externa de su casa.






