“Si no era para él, no era para nadie”, así describió Mario Marenco Castillo, una de las sentencias que dio su medio hermano Emiro José Peña Castillo, a la relación sentimental de seis años que había terminado hacía tres meses con Zoila Escalante Arenas.
Pero lo que nunca imaginó Mario era que su hermano, padre de seis hijos con distintas mujeres, sería capaz de cumplir esas palabras. “Sí me contó que tenía problemas con la muchacha y estaba obstinado”.
Eran las 2:30 de la tarde, del pasado martes, cuando Emiro, un humilde vigilante de 35 años, llegó a la vivienda ubicada en la carrera 24 con calle 35, donde su ex, Zoila Escalante Arenas, de 30 años, estaba radicada luego que dieran por terminada la relación.






