“Yo no quiero hablar sobre eso, porque no quiero que tomen represalia contra mí debido a que mi trabajo es de noche y prefiero callar”. Este fue el mensaje que a través de su esposa envió el taxista a periodistas de EL PILÓN, luego que fuera ubicado en la mañana de ayer en el barrio El Eneal de Valledupar para conocer detalles sobre esta nueva modalidad de atracos en la ciudad, que se constituye en el primer ataque con químicos.
El afectado, aún estaba acostado reponiéndose de los efectos de la sustancia desconocida que por fortuna no le dejó secuelas en el rostro, ni en la cabeza, pero sí una herida abierta en la cabeza causada con la cacha del arma de fuego, lesión que recibió al oponerse a entregar el dinero.
“Él dice que se siente bien y no quiso ni ir a donde el médico para que lo revisara, pero les mandó a decir que por razones de seguridad no los puede atender, ni quiere hablar del tema y prefiere seguir trabajando sin ningún problema en la ciudad. Eso es mejor que lo dejemos así, porque no quiere boletearse”, manifestó la mujer tras recibir a los comunicadores en la sala de su casa y garantizarle plenamente que protegeríamos su identidad al no revelar su nombre ni fotografía.






