Mientras que algunas personas se deleitan en estos días con manjares en sus mesas, algunas especies animales en vía de extinción sufren por la forma inhumana y desenfrenada con las que son capturadas y comercializadas.
La iguana es una de ellas. Tras fracturar las articulaciones de sus dedos para evitar que escape, su captor la acuesta boca arriba y le abre el vientre con un cuchillo para extraer sus huevos. Él rellena su abdomen con arena, tierra o cenizas (para compensar el peso perdido), la cose, suelta los improvisados amarres y la deja libre. Este animal no podrá volver a caminar y morirá extenuada, bien sea por el sol o por la contaminación interna.
Ante el consumo masivo en Semana Santa de esta especie propia de la región y de otras como la tortuga hicotea, el conejo, el chigüiro y la guartinaja, entre otras, la Policía Ambiental lidera la campaña ‘Vive Semana Santa en Paz con la Naturaleza’.










