El Cesar concentra algunos de los ecosistemas más valiosos del Caribe colombiano: el bosque seco tropical de la Sierra Nevada de Santa Marta y la Serranía del Perijá, los humedales de la Ciénaga de Zapatosa y la depresión momposina, y una red hídrica de la que dependen tanto la vida campesina como las apuestas de desarrollo turístico y agropecuario del departamento. Esa riqueza natural no es solo un activo ambiental: es la base física sobre la que se sostienen la seguridad hídrica, la producción de alimentos y buena parte del futuro económico del territorio.
Con ese punto de partida, el Observatorio de Desarrollo Territorial del Cesar analizó los indicadores ambientales del Monitor de Desarrollo Territorial (MDT) para los 25 municipios del departamento entre 2013 y 2025, con datos de Global Forest Watch y del IDEAM. El ejercicio se concentra en tres variables: la pérdida de cobertura arbórea, las emisiones de CO₂ asociadas y los patrones de precipitación. Este informe no pretende identificar las causas puntuales de la deforestación —para eso se requieren estudios de uso del suelo, actividad agropecuaria y otras actividades productivas—, sino ofrecer una radiografía actualizada de hacia dónde se mueve el ecosistema ambiental cesarense.











