En un hermoso pueblo llamado Becerril, vivía una hermosa familia a cuya vida llegaría un perrito tan juguetón y divertido que convertía en risa a toda la familia. Por eso lo nombraron Stich. Poco a poco, Stich fue creciendo y ahora corría, saltaba y hacía más travesuras de las que hacía antes.
La familia estaba muy feliz con Stich porque siempre le alegraba el día a toda la familia. Stich siempre iba a todos los viajes, la familia lo llevaba a todos lados, lo enseñaron a nadar, lo vestían y muchas cosas más. El perrito era el más feliz del mundo. Sus vecinos lo amaban; se ofrecían a pasearlo, traerle comida y comprarle juguetes.
Todo iba bien. Stich era feliz, él y su familia alegrando siempre el día con sus travesuras.









