Sin darme cuenta, he realizado un viaje por casi todas las fronteras de nuestros países, analizando el tema de la migración venezolana. El primer paso de norte a sur, lo constituye Paraguachón, en La Guajira, en donde la única forma de pasar es a través de las trochas para llegar al puesto fronterizo de Migración Colombia.
Por allí accede el grueso de la población marginal de Venezuela, que luego se asienta en las principales ciudades de la región Caribe. Estos migrantes se ubican también en pueblos pequeños, poblaciones intermedias, donde realizan trabajos menores como plomería, electricidad, jornaleros, vendedores de minutos, etc.
En las ciudades, muchos de ellos entran a formar parte de la población ambulante dedicada al conocido “rebusque”, mientras que los pocos profesionales compiten luego de un complejo y engorroso trámite de convalidación con los nuevos profesionales locales que se abren paso en el mercado laboral.










