El contorno de los ojos es la piel más frágil y delgada del cuerpo, su grosor es de entre 300 y 800 micras, cinco veces más fina que la piel del resto de la cara y 10 veces más fina que la piel del resto del cuerpo. Esta zona resulta expuesta a factores exógenos como las agresiones del viento o el sol, junto con los gestos que se realizan a lo largo del día como parpadear.
Por estos motivos es muy delicada y sensible al paso del tiempo, a la alimentación o al cansancio. En muchos casos se manifiestan estos efectos en el desarrollo de bolsas que hacen lucir los ojos hinchados que no son más que el abultamiento de la piel bajo estos órganos y que se forma en algunas ocasiones por la pérdida de fuerza de los músculos producto de la edad o por causas genéticas.
También se puede presentar por la retención de líquidos, las alergias que pueden ser estacionales o perennes, dependiendo del alérgeno al que se presente sensibilidad para lo cual es importante identificar el agente a fin de evitarlo en la medida de lo posible. Además de la blefaritis, que es una afección del párpado recurrente en los pacientes que la sufren con un origen hormonal y el cansancio y la falta de sueño puesto que la hinchazón aparece tras una mala noche o un duro día de trabajo.











