Desde el pasado 26 de abril y hasta el próximo 26 de mayo está determinado el cierre del río Badillo a la altura del balneario El Pasito por disposición del pueblo kankuamo que argumentó una limpieza ambiental del afluente y trabajos de armonización en dicho territorio, los cuales son comunes en muchas zonas como el Parque Tayrona donde los indígenas se mantienen trabajando por la conservación del ambiente.
Sin embargo, más allá de este cierre que para muchos fue desacertado porque se inició en plena temporada turística y también porque no se socializó ni compartió con la administración municipal existen aparentemente otros motivos. De acuerdo con lo que han denunciado miembros de la comunidad Chiskuinya, esta decisión se debió a una clase de represalia con relación a las denuncias hechas por una afectación al río Pontón ocasionada por la extracción de material y que aparentemente estuvo apoyada por miembros del cabildo kankuamo.
Ahora, según indicó Lot Villazón, líder de la comunidad Chiskuinya, el hecho de que se convocara a la comunidad para levantar por la fuerza el plantó que tenía dicho grupo para demostrar su rechazo a la medida del cierre en el balneario y de la extracción del material, ha provocado que tomen la decisión de interponer una denuncia ante Derechos Humanos y otras entidades de carácter internacional.










