Estas lluvias sí preocupan, pero no significan que El Niño ya empezó. Son parte de la temporada de lluvias del Caribe y de sistemas propios de esta época, distintos al calentamiento del Pacífico que define el fenómeno de El Niño, como ha explicado Jorge Alberto Armenta, coordinador de Gestión del Riesgo de Corpocesar.
En los dos primeros puentes festivos de junio se han registrado aguaceros fuertes y persistentes en la cuenca alta y media del río Cesar y en varias cuencas de La Guajira, con aumentos de caudal y riesgo de crecientes súbitas. El IDEAM ha emitido avisos y alertas por probabilidad de crecientes en ríos de la región Caribe, incluido el sur de La Guajira y el Cesar, en el marco de la actual temporada de lluvias.
Sin embargo, estos eventos no obedecen al fenómeno de El Niño pronosticado para el segundo semestre, sino a la humedad sobre el mar Caribe, el calentamiento diurno y la interacción con la Sierra Nevada de Santa Marta y la Serranía del Perijá. Armenta ha insistido en que El Niño se define por una anomalía cálida en la temperatura superficial del océano Pacífico ecuatorial que se mantiene al menos cinco meses por encima de 0,5 grados, no por las lluvias o aguaceros puntuales en la región.






