Horas después de que Celia Cruz Maldonado desarrollara las actividades cotidianas que tiene una ama de casa en la mañana de un domingo, recibió de manera grata una visita de Barranquilla en su vivienda con la que se disponía a compartir la cena junto con la familia. Pero, cuando el reloj marcaba las nueve de esa noche del 20 de enero del año 2002, el pánico agriamente interrumpió la armonía que se respiraba en la humilde residencia ubicada en el barrio San Rafael, del corregimiento de Aguas Blancas, jurisdicción de Valledupar.
Disparos provenientes de fusiles no convencionales, acompañados de cilindros bombas, hicieron eco en la estrecha entrada del poblado, por donde pasa el río Cesarito, al llegar uniformados del frente 59 de las FARC para atacar a la población civil y la Subestación de Servicio de la Policía del Cesar.










