En su casa, Sebastián Vargas Avendaño pela y pica yuca, la licúa y extrae el almidón. No prepara una receta para la mesa: ensaya un material con el que fabrica platos y busca ofrecer una alternativa a los plásticos de un solo uso. Lo hace a mano, con utensilios de cocina y una idea que todavía está en desarrollo.
“Todo se ha hecho casero, todo se ha hecho a mano”, cuenta este estudiante de noveno grado del Colegio Colombo Inglés de Valledupar de Valledupar. A sus 14 años, combina el proyecto con el acordeón y los modelos de Naciones Unidas, espacios en los que ha encontrado distintas maneras de expresar y defender sus ideas.
Su propósito con los platos es concreto, aunque reconoce que falta camino: “Lograr en un futuro una verdadera producción industrializada y que llegue a tener de alguna forma un precio competitivo en el mercado”.






