Luz Marina Escorcia tuvo su peor noche. No durmió pensando en qué hacer si su labor de recicladora la echan, literalmente, a la basura.
Es el único medio de sustento para ella y sus dos hijos de ocho y cinco años, quienes viven de una manera infrahumana en una humilde vivienda del barrio Nueve de Marzo de Valledupar.
En un lugar en donde la desidia del Estado es cada vez mayor y las condiciones sociológicas reflejan el deterioro social, Luz Marina se levanta todas las mañanas a ponerle el pecho a una labor que le sirve para ganarse 15 ó 20 mil pesos diarios.










