La olla está en un fogón de leña, al aire libre, en un punto de la Serranía del Perijá, entre los municipios de La Paz y Manaure, en el Cesar, donde hombres y mujeres trabajan mano a mano en un proyecto que promete llevar el agua a sus comunidades.
Este trabajo comunitario beneficiará a cerca de mil personas: unas 300 entre reincorporados y sus familiares que habitan en la vereda Tierra Grata, Manaure; y a unas 700 de la comunidad de una zona del corregimiento de San José de Oriente, La Paz, que es el centro poblado más cercano a Tierra Grata. Nadie recibe un peso por los jornales pues se trata de un proyecto vital para las comunidades.
La jornada ha reunido a más de cincuenta personas, pero hay días que han participado hasta 115 voluntarios dedicados a instalar unas largas y pesadas mangueras de tres pulgadas por cerca de nueve kilómetros de terreno montañoso, desde la bocatoma que está cerca al Río Chiriáimo, en el Alto de la Virgen, hasta dos puntos: uno en la vereda Tierra Grata y otro en el corregimiento de San José de Oriente. Se han vivido largas jornadas de trabajo para subir la manguera, pegarla, enterrarla y lograr conectarla.










