La muerte de un ser querido es un momento de duelo. Sin embargo, en Colombia, este proceso suele venir acompañado de un segundo trauma: el jurídico. Un reciente análisis de sucesiones y herencias en Bogotá (2021–2025) realizado por la plataforma Tus Abogados y Contadores revela una realidad preocupante sobre la falta de previsión de los ciudadanos. Según el informe, que analizó 2.277 casos reales, por cada testamento que se otorga en la capital, se tramitan 16 procesos de sucesión.
Esta desproporción no es solo una estadística; es el reflejo de una muy colombiana cultura del aplazamiento, que le sale cara a las familias. El estudio, que contó con la revisión legal de la firma Victoria Jurídica, detalla que las familias bogotanas tardan, en promedio, 1,8 años en iniciar los trámites legales tras el fallecimiento de un pariente. Esta demora no es gratuita: cada año de inacción multiplica los costos, favorece la pérdida de documentos y, en muchos casos, convierte un trámite sencillo en un litigio de años.
El precio de la demora: Notarial vs. Judicial
Uno de los hallazgos más contundentes del informe es la brecha económica entre los tipos de procesos. Cuando existe acuerdo entre los herederos, la sucesión notarial tiene un costo promedio de $6 millones y se resuelve en un periodo de 3 a 6 meses. No obstante, cuando el conflicto escala y el caso debe llegar a los juzgados, la sucesión judicial promedia los $12,5 millones (más del doble) y puede extenderse entre 12 y 36 meses.










