Ante la necesidad de administrar los playones y sabanas comunales, que son predios baldíos inadjudicables explotados sin ningún tipo de orden, la Agencia Nacional de Tierras creó el primer reglamento de uso y manejo de estos terrenos. El documento establece las áreas propicias para el uso sostenible y la conservación ambiental, priorizando el acceso a campesinos de escasos recursos económicos.
La primera población en beneficiarse de este reglamento es la sabana comunal del corregimiento de Costilla, municipio de Pelaya, en el sur del Cesar.
Se trata de un terreno de 516.87 hectáreas de extensión, que podrán ser trabajadas de manera comunitaria por 41 familias campesinas, beneficiando alrededor de 200 personas.










