Este famoso ‘palo’ de mango, inmortalizado en muchas canciones vallenatas, marcó la pauta durante 36 versiones del Festival de la Leyenda Vallenata (de 1968 a 2003), y fue testigo de la coronación de muchos ganadores en sus distintas categorías.
Desde entonces, este árbol se ha convertido en insignia de la ciudad. “Este palo es el notario mudo de Valledupar, el devenir histórico de la ciudad, aquí en la plaza se han tejido todos los eventos políticos, culturales, sociales y románticos; delante o debajo del palo. Si este árbol hablara delatara a todos”, manifestó Guerra.
En su momento, Consuelo Araujo Noguera dijo: “Si el palo de mango hablara, tendría que empezar a contar las lágrimas que hemos derramado, las iras que he cogido, las injusticias que han cometido, los insultos que nos han proferido; pero también, el palo de mango terminaría cantando ‘El amor, amor’, para decirles a todos que el Festival de la Leyenda Vallenata es una institución, que gracias a Dios ya está consolidada, que es como un tren al que hay que prenderle la máquina y camina solo, y además representa la más grande unidad, la fraternidad y la convivencia de un país cansado de duelos y afónico de largos llantos”.










