03 de octubre, 14:07
Puerto Pesquero Lambert – Distrito Sigaa
El país sigue lleno de sangre y discordia.
Me levanté en el apartamento y salí con total tranquilidad; igualmente, nadie me notaría.
Creí haberme esforzado, pero veo que no logré nada. Deserté, los abandoné, aunque juré que perdería mi dignidad, pero ellos ya me habían dejado a mi suerte desde un inicio.
Ahora mismo, lo único que nos define es aquel dicho: «carne de cañón». Al inicio nos dan un arma, un chaleco y un montón de promesas acompañadas de patriotismo e «importancia» para la nación. Luego, el chaleco es cartón mojado y no tienes balas; las promesas no valen, el patriotismo te deja en cero y te das cuenta de que tu único valor es el de un número más entre el conteo de millones de bajas.











