Zona de consumo de alucinógenos, refugio ilegal producto de la migración de venezolanos a Valledupar y resguardo para los hurtos que se puedan presentar en el municipio, en eso se han convertido los lotes públicos y privado abandonados de la ciudad.
Escenario que habitan personas en condición de calle y que hacen que estos lugares se asemejen a sectores de la popular calle del ‘Bronx’ en Bogotá.
También, la venta de estupefacientes es protagonista en estas historias, la cual está a cargo de jíbaros que, algunos de ellos, mezclan su acto delincuencial con el oficio de ayudantes ilegales en el exterior de la entidad de transporte; por dos mil pesos un tabaco de marihuana tipo ‘crypi’ o mil pesos por un cigarro de hierba regular son las ofertas propuestas al comprador que muchas veces es quien no tienen el dinero concretado para su día a día.










