Los seguidos motines en la Cárcel Judicial de Valledupar hicieron necesario diseñar una nueva edificación que permitiera sacar el centro de reclusión del barrio Dangond, que para la época, y como sigue sucediendo, no tenía área de cesión.
El Gobierno Nacional, el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec), las autoridades de la capital y de todo el Cesar, vieron la propuesta viable, así entonces aprobaron la construcción de una nueva edificación, pero alejada del casco urbano.
De esa manera y según explicó el exalcalde de Valledupar, Elías Ochoa Daza, la administración que estaba a su cargo adquirió un inmueble ubicado en el kilómetro 3.5, en la vía al corregimiento de Azúcar Buena, con la simple y única finalidad de estructurar lo que sería la nueva Cárcel Judicial de Valledupar, y así resolver inconvenientes como el hacinamiento que, por ejemplo en 1997, causó un motín a cargo de 10 reclusos sindicados por los delitos de rebelión, que se tomaron el penal, donde murieron cuatro personas y 16 fueron rehenes.










