“San Juan Bautista ánima de su papá que está muerto, que mi hijo salga antes de que ellos lleguen”, fueron las súplicas de Alcira Castilla Carrillo, minutos antes de que un grupo de paramilitares llegara a su vivienda para asesinar a su hijo en Guacoche.
Esta mujer de 84 años, una de las tradicionales tinajeras, participó ayer en el segundo año del Día de la Tinaja, decretado por la Alcaldía de Valledupar en el marco del proceso de reparación colectiva con el que fue cobijado este corregimiento, el primer pueblo afro de Colombia en conseguir este reconocimiento por parte del gobierno nacional.
“20 tinajeras duramos muchos años bailando por Badillo, Patillal y Las Raíces. Nos quitaron esa tradición y ahora volvieron a traerla. Soy la más vieja de las tinajeras y algo cierto es que con los paramilitares no había tinaja, había era susto y nervio”, declaró la mujer que ahora hace parte del programa de Adultos Mayores en Guacoche, donde la mayor parte del sostenimiento en décadas anteriores era a través del trabajo de la cerámica artesanal.










