Este martes, la princesa de Japón, llamada Mako, rompió las tradiciones de la sociedad japonesa y los lazos con la familia imperial al casarse con su novio Kei Komuro.
“Para mí Kei es una persona imprescindible. Casarnos era la única opción que podíamos tomar para vivir siendo fieles”, manifestó la joven en una rueda de prensa junto a su esposo horas después de contraer matrimonio en el Hotel Grand Arc Hanzomon de Tokio.
La pareja demostró ante los periodistas serenidad, una que otra mirada de reojo y sonrisas incómodas luego de sellar su matrimonio que tanto se llegó a poner en duda.










