El conflicto armado en Colombia escaló en 2025 con un repunte de violencia que afecta de lleno a comunidades del Caribe colombiano, particularmente en Cesar, La Guajira y Magdalena, según los informes del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz). Estos documentos revelan patrones estructurales de masacres, asesinatos selectivos contra líderes sociales y firmantes del Acuerdo de Paz, así como un creciente reclutamiento de niños, niñas y adolescentes, en un contexto donde el Estado muestra limitada capacidad de protección.
En Cesar, la violencia selectiva cobró tres vidas en el 2025: el líder sindical Walberto Quintero Medina, asesinado el 29 de abril en Valledupar; Iván Darío Issa Nigiris, líder comunal de El Copey, ultimado el 24 de mayo; y Jorge Rangel, servidor público defensor de derechos humanos, ejecutado el 30 de mayo en La Gloria.
Impacto diferenciado en el Caribe
Cesar, La Guajira y Magdalena registran cifras intermedias pero crecientes, que Indepaz interpreta no como menor riesgo, sino como desplazamiento hacia modalidades más sutiles de control. En 2025, Magdalena acumuló cuatro masacres con 12 víctimas, concentradas en municipios como Ciénaga y Sabanas de San Ángel, nodos de economías ilícitas y movilidad. La Guajira vio tres masacres, vinculadas a contrabando y frontera. Cesar reportó una masacre, en un panorama dominado por extorsiones y presencia de estructuras postparamilitares.










