Semana Santa más allá de un tiempo de devoción, regocijo y reflexión en torno a la vida, obra y muerte de Jesucristo, se ha convertido en una época en la que anualmente afloran un sin número de tradiciones supersticiosas que van más allá de las que dicta la fe cristiana.
Durante décadas se han alimentado diferentes creencias que incluyen rituales en los que se combina la fe, el misticismo, entre otros factores. Aunque algunas tradiciones se van perdiendo en el tiempo porque las diferentes generaciones pierden el interés o se dejan de transmitir de generación en generación.
Edmundo Calle, de 62 años de edad, recuerda cómo en su infancia era una tradición hurgar con un cuchillo el tallo de los árboles de diferentes especies, durante el mediodía del Viernes Santo, para obtener las higas que luego era puestas a secar para elaborar aseguranzas.










