Con una inversión superior a los $1.000 millones, el Gobierno Nacional, a través de la Agencia Nacional de Tierras, y tres comunidades indígenas, lograron construir sendos invernaderos para la producción de legumbres y hortalizas que nutrirán a más de 355 familias de la baja, media y alta Guajira.
La producción de vegetales de clima frío y templado se logró gracias a la implementación de tecnología israelí que permite controlar la temperatura en regiones especialmente secas.
Lo anterior significó también garantizar el suministro permanente de agua sacada de pozos que superan los 90 metros de profundidad y que se ayudan con energía solar y eólica para su correspondiente distribución.










