He visto un manao hachando
Y el ñeque era el inspector
En un automóvil Ford
Yo vi a un mico manejando
Yo vi una ardita bordando
A une excelente pañuelo
Conocí en el Tequendama
Al quinque de marinero
“García Márquez no quiso que yo fuera rey por segunda vez y le dio la corona a Julio Rojas porque eran muy amigos, a mí me declaró fuera de concurso para disimular un poco ante el público, pero todo el mundo sabe que yo gané ese festival”. Recordó Náfer Santiago Durán Díaz, sobre la anécdota festivalera en 1983.
Ese año todos los aplausos fueron para él, más aún cuando en la plaza ‘Alfonso López’ su acordeón sonó con la fuerza del hombre de procedencia campesina, de ojos negros y piel morena, como si el diablo se hubiera aparecido en el mítico escenario.
Su apariencia humilde lo hizo callar y guardar consigo una amargura que con el tiempo cicatrizó. Solo quedan los recuerdos alegóricos de una contienda en la que, según él, tocó para volver a ser rey. “Ese día yo gané y todo el mundo lo sabe, no cogí rabia ni le reclamé a ‘Gabo’, todo quedó ahí”, recordó el hombre que en 1976 había acariciado por primera vez el máximo galardón del Festival Vallenato.










