El barrio Kennedy, al centro de Valledupar, fue el principal testigo de esta historia que se gestó por allá en 1965, cuando Modesta González tenía tan solo 13 años de edad. Su vecino, Elier Méndez Ahumada era un joven de 23; pero esto no fue impedimento para el amor.
Hoy, tomados de la mano y con ese brillo intacto en sus miradas, revelaron a EL PILÓN cómo fue que cupido los flechó directo al corazón.
“Fue un amor a primera vista. Elier era diez años mayor que yo. Por eso el romance era un secreto, los besos y encontradas eran a escondidas; por mi edad era poco posible que mis padres lo aceptaran. Tiempo después se enteraron y oficializaron nuestra relación”, confesó Modesta.










