Durante décadas los colombianos hemos aprendido a reaccionar frente a los desastres naturales cuando éstos ya han ocurrido. Esperamos el incendio para buscar los bomberos, la sequía para comprar carrotanques, el racionamiento para pedir ahorro y la emergencia para improvisar soluciones, sin descartar nuevas promesas sobre el cuidado de las cuencas hidrográficas.
El informe “Fenómeno de El Niño 2026–2027: Alerta Urbana”, elaborado por la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales (Asocapitales), rompe esa lógica y plantea un mensaje contundente: El país todavía dispone de una ventana limitada entre finales de julio y el 30 de noviembre de 2026 para prepararse antes de la fase crítica prevista entre noviembre de 2026 y abril de 2027.
Linea temporal de nivel de riesgo urbano mes a mes










