Las lluvias recientes no han disipado la preocupación por la disponibilidad de agua en el Cesar. El seguimiento presentado por Corpocesar muestra disminuciones de caudal en diez de las trece corrientes que tienen registros comparables de agosto y septiembre. Las mayores reducciones se observaron en Tucuy, Socomba y Floresta, en medio del fortalecimiento de las condiciones de El Niño y de las advertencias sobre menores precipitaciones hacia finales de año.
Jorge Armenta, coordinador del grupo interno de trabajo para la Gestión del Riesgo de Desastres y el Monitoreo de la Oferta del Recurso Hídrico de Corpocesar, explicó que la presencia del fenómeno no implica que deje de llover. Su llamado es a que municipios, productores y comunidades no interpreten los aguaceros como una señal de que desapareció el riesgo de escasez.
“El hecho de que ocurra el fenómeno del Niño no nos debe hacer pensar que es que no va a llover”, manifestó durante su intervención. La presentación de la corporación prevé un fortalecimiento del episodio entre octubre y diciembre de 2026 y su persistencia, al menos, durante el primer trimestre de 2027.








