Los vocablos nativos de América se engastaron en el idioma de Castilla cuando allá no tenían equivalencia. Así, pese al pavoroso genocidio de las tribus nuestras, aún existen muchas palabras sin que de su grafía sepamos el significado, como algunos que bautizan accidentes geográficos, deidades, mitos y ritos de la teogonía amerindia.
De ese gran naufragio cultural, en la brevedad de este espacio, expondremos las siguientes.
Alaska. Según Andrés Maurois, en su obra Historia de los Estados Unidos, deviene del vocablo esquimal al-ay-es-ka, que traduce: “gran región”










