En el Valledupar de las décadas de 1930 y 1940 del siglo pasado, José Trinidad Guerra, conocido como «Chiche Guerra», era el gallo que más cantaba en el corral vallenato. Compartía amaneceres parranderos con Efraín Hernández, otro acordeonero a quien solo recuerdan algunos mayores y de quien, infortunadamente, no se ha podido rescatar ninguno de sus cantos, extraviados en la noche de los tiempos. Sin embargo, del gran Chiche Guerra hoy tenemos evidencias de su grandeza musical gracias a la buena memoria del recordado maestro del acordeón y compositor Víctor Camarillo.
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De su obra hemos rescatado el merengue «La peste mala», alusivo al flagelo del carate o jobero, una enfermedad que en esos años ocasionó una connotación social verdaderamente traumática por los efectos estéticos y físicos que producía en quienes la padecían. A continuación, parte de su letra:






