Nadie le echa cuento de astucia cuando de manejar se trata. Detrás del volante hay decenas de historias escondidas que dejan de ser inéditas como aquel cuento malévolo que refiere sin tapujos amarillistas.
Las verrugas en su rostro hacen juego con las canas, tal vez son la prueba fehaciente de que los años pasan y no se detienen, como queriendo ‘acelerar a fondo’ las alegrías y frustraciones en su oficio como taxista durante más de 40 años.
Rodrigo Enrique Negrete Quiroz, un longevo que aún tiene fuerzas para tomar el timón, habla de las bondades de su profesión sobre ruedas, un conductor de antaño que vio cómo se creció Valledupar y también su gremio.










