(EFE).- La muerte de tres menores de edad, entre ellos una niña que fue golpeada y violada, y el abuso a una bebé estremecieron al país, donde la opinión pública se muestra cada vez más sensible al maltrato infantil y reclama que la Justicia actúe con severidad contra los responsables.
El caso de Sara Yolima Salazar, una niña de tres años ingresada el viernes de emergencia en el hospital de la población de Armero Guayabal, reabrió la herida que dejó en diciembre pasado el caso de Yuliana Samboni, una menor indígena de siete años que fue secuestrada, violada, torturada y asesinada en Bogotá.
Pero este hecho no fue el único de este fin de semana, cuando otros dos niños indígenas murieron a manos de su padre, y una bebé de apenas cuatro meses de nacida fue abusada sexualmente por un soldado de 19 años.










