Diana de Armas y Dilia Gámez, son dos de las 16 madres involucradas en la denuncia contra la Clínica Laura Daniela de Valledupar, por la muerte del mismo número de niños a quienes les suministraron el medicamento Survanta, declarado luego como fraudulento por las autoridades.
María Milagro y Maximiliano, sus hijos, fallecieron a los seis días y a los 14 días de nacidos, después de pasar por la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatal de este centro asistencial, hoy vinculado a una exhaustiva investigación que se desprendió por denuncia de Abbvie Laboratories, el 15 de noviembre de 2016.
“Después de nueve meses de silencio en la Fiscalía y la Secretaría de Salud, después de la emisión del programa Séptimo Día, estamos teniendo respuestas. Si no hubiésemos hecho eso nadie nos prestaría atención. Yo pasé derechos de petición a la Secretaría de Salud donde les pedía información de cómo iba la investigación y en ninguno me respondían; una carta donde no puede sacar una oración completa”, declaró Dilia Gámez. Ella asegura que Maximiliano no nació con ninguna patología congénita. “Nació prematuro con enfermedad de la membrana hialina pulmonar, que es propia de los prematuros, especialmente déficit de surfactantes, para eso le hacen tratamiento con el Survanta pero el niño nunca mejoró, al contrario, empeoró. Mi hijo tuvo cinco paros cardiacos el día que falleció, del resto no sufrió de nada”, narró la inconsolable madre.










